viernes, 11 de marzo de 2011

GRAN ÉXITO DE REALITY KÒSMOVISIVO

Informa nuestro iletrado crítico kòsmovisivo Karl Khareo.- Pues sí, de forma sorprendente, todos los récords de share han sido batidos por el programa kòsmovisivo, de formato reality, Soy, porque convivo y especulo. Recordaremos que la idea de encerrar en una vivienda, de reducidas dimensiones, a una docena de extravagantes y plúmbeos filósofos de las más diversas tendencias, algunas incluso contrapuestas y abiertamente agresivas, y hacerlos convivir durante varios meses, mientras las cámaras retransmiten a todo el Kòsmos sus patéticas vivencias, áridas especulaciones y previsibles enfrentamientos, fue rechazada en un principio por varios medios. Sin embargo, la audiencia ha seguido con interés el desarrollo del programa, sin negar el morbo que despierta contemplar durante horas a un filósofo análitico, experto en desarrollos en la lógica, con un especialista en fenomenología del espíritu, e incluso haberse planteado en la dirección del programa incluso su expulsión por haber llegado a las manos. Hay que destacar, en las varias semanas de emisión, los continuos intentos de suicidio que ha llevado a cabo el experto en filosofía existencial, embargado de una supuesta angustia vital. Sin embargo, no pocos de sus compañeros han acusado a este histriónico sujeto de estar haciendo un papel en el programa para ganarse el favor de la audiencia y hacerse con el suculento premio final. Precisamente, dos de los filósofos materialistas participantes han señalado lo primordial de las condiciones económicas en cualquier contexto social y han confirmado que la única realidad que reconocen es el premio final (por supuesto, en metálico). Aunque se esperaban notables enfrentamientos entre estos partidarios del materialismo, autores que presumen de forma pertinaz de tener los pies en la tierra, y los más bien ilusos partidarios de las diversas formas de idealismo, no se han terminado de producir por estar éstos últimos habitualmente, como quien dice, "a años luz de distancia". Los momentos más didácticos y entretenidos, en lo que atañe a la convivencia estricta, y especialmente en el ámbito de la cocina donde la mayoría de estos tipos se encuentran más bien perdidos, los ha aportado el experto en gnoseología, y su afán para desarrollar una episteme exacta para freír correctamente un huevo. La tónica habitual del concurso es dormir, comer y mucho departir, pero de momento, y a pesar de las largas especulaciones al respecto, no se ha observado un mínimo de actividad sexual entre los concursantes. Por otra parte, las controversias se han desatado entre diversos expertos mediáticos del Kòsmos, desde los que defienden el programa por tratarse de "un importante experimento sociológico" (sic), pasando por los que evidencian el hastío insufrible que supone observar a estos sujetos durante solo unos minutos, hasta los que señalan la vacuidad en sus vidas que debe tener la mayor parte de la gente, ya que se enganchan a cualquier cosa que emitan. El éxito de Soy, convivo y especulo no se detiene en la emisión durante las 24 horas de convivencia de estos sujetos en su realidad externa, como corresponde a este tipo de formato, sino que se han generado una serie de debates y programas paralelos en el que se analiza metódicamente las vivencias y pensamiento de los concursantes, se incide en los aspectos más polémicos y se hace participar a todo el kòsmovidente que lo desee. Hay situaciones en el Kòsmos que son de lo más peculiar: una docena de una especie de ascetas, practicantes de algún tipo de sublimación, encerrados en un pequeño espacio, y toda una legión de enajenados observándoles (y tan felices).
 En la imagen, un momento estelar del programa en el que uno de los concursantes, visiblemente airado, hace una brillante réplica ante la tesis de su compañero.

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